martes, 3 de febrero de 2015

Esos Ratitos...

Cuando estás metida de lleno en la crianza de los niños y en esta ardua tarea de la maternidad, una tarea y una profesión que a veces nadie agradece, a veces se dejan olvidadas ciertas cosas...

Porque nuestra vida social ha pasado a ser un corrillo de madres que toman cafés en parques y en infernales parques de bolas. Cafés muertas de frío en los campos de fútbol mientras nuestros niños entrenan. Y aunque son cafés que saben a gloria, porque si algo me ha dado la maternidad y el colegio de mis hijos, son amigas maravillosas, yo pienso que después de ese café deberían venir las copas, y los bailes y las carcajadas hasta la madrugada...

Yo dejé de salir, dejé de tener ganas de salir más bien. Prefería una buena cenita en casa con mi marido y una peli debajo de la manta...

Esos momentos son geniales, divinos y cuánto los echo de menos...

Pero me había olvidado de ser divertida. De ser la que cuenta los chistes en esas noches sin fin...

Porque ser madre y esposa me llenaba tanto que ya no necesitaba nada más.

Ains, qué equivocada estaba...

Y qué hay de las amigas? Esas que siempre están. Que acuden a tu casa con sendas botellas de vino debajo del brazo, que te arrancan una sonrisa entre lágrimas. Con esas que te tiras en el baño de los bares las horas muertas hablando de todo y de nada...

Esas amigas de infancia que siguen estando ahí. Que aún no se han casado, ni son madres pero que te entienden y que acuden raudas y veloces ante una llamada de auxilio.

Ahora me he propuesto tener mis ratitos con ellas. Mis noches de cervecita que se complican y acabamos hasta las tantas.

Un salida del gimnasio después de sudar durante una hora. Esa cañita de después sabe a gloria. Aunque nos escondamos porque vamos con chándal y malos pelos.

¡Qué más da!

Necesito estos ratitos que me dan la vida...



Y si esos ratitos se convierten en días enteros y en noches de Hostal, pues mejor que mejor.

Porque soy madre durante todo el día, todos los días de la semana. Mis niños están cuidados, amados y atendidos.

No hay que olvidarse de esos momentos para una misma.

También son importantísimos tenerlos en la pareja eh? A veces dejamos de hacer cosas con nuestros maridos porque nos absorben los niños, porque no duermen, porque mañana trabajo, porque estoy tan cansada...

¡Pues no!

A mi me ha tenido que pasar algo así para darme cuenta. Es triste, si. Porque yo pensaba que mi vida tal cual era eterna, que nunca nada la cambiaría.

Y me olvidé de muchas cosas.

Y si algo me ha dado todo esto ha sido recuperar mi vida, mis amigas, noches sin fin y cervezas a cualquier hora.

Sin descuidar mis labores como mami, eso nunca. Ellos son y serán siempre lo primero.

Pero hacedme caso...Tened esos ratitos para vosotras!!!

Por lo demás, sed felices.

Besos desde el Sur


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